Ya es posible
soldar y reparar elementos por medio de la soldadura en las profundidades de
ríos, mares y océanos.
Este proceso de soldadura ha sido desarrollado y mejorado de
manera notable en los últimos años gracias a la llegada de nuevos electrodos y
la aplicación de nuevas técnicas de soldadura. Esto, unido a los equipos de
nueva generación y fuentes de energía ha dado lugar a una calidad en la
soldadura subacuática similar al obtenido en trabajos en la superficie.
Este proceso se empezó a implantar en la Segunda Guerra mundial
para la reparación de buques y puertos, pero su gran apogeo fue en la década de
los 60 al surgir la industria petrolífera en alta mar.
Uno de los principales problemas de esta soldadura es que como
bien se sabe agua y electricidad no son muy buenos amigos. Comúnmente se
utilizan generadores de corriente continua o rectificadores de 300 amperios de
capacidad colocada sobre un material aislante y el bastidor conectado a tierra.
Otro factor muy importante para realizar esta soldadura son los
cables utilizados para transportar la corriente eléctrica de la superficie al
soldador, pues bien estos son
completamente aislados, aprobados y extra-flexibles.
La utilización de estos nuevos sistemas de soldadura es favorable
para el desarrollo de nuevas tecnologías y abarata costes a la hora de reparar,
por ejemplo, un barco puesto que no es necesario sacarlo fuera del agua son los
propios soldadores los que aunque parezca sorprendente se introducen en ella.

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