La semana pasada me quedé atónita al comprobar la forma que tiene una tienda para culturistas (complementos alimenticios, para ser más exactos) de publicitarse.
En vez de seleccionar la imagen de una persona más acorde a lo que se espera tras la ingesta de sus productos, han colocado la fotografía de esta mujer en su escaparate.
Es curioso comprobar como la mayoría de las personas que pasan delante de la tienda vuelven su cabeza ante la imagen y buscan a continuación extrañados qué es lo que exactamente vende el establecimiento.
¿Es lícito este tipo de
publicidad?... ¿Es ético la utilización de este tipo de señuelos?... en mi opinión no, pero mira, aquí estoy
hablando de esta tienda y, por lo tanto, dándole su ansiada publicidad y es que
ya lo escribió Cervantes en el Quijote "Ladran, luego
cabalgamos".


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